Abstract: “La pedagogía es praxis (práctica). Es decir. Ha de trabajar sin cesar sobre las condiciones de desarrollo de las personas y, al mismo tiempo, ha de limitar su propio poder para dejar que el otro ocupe su puesto”. Philippe Meirieu
Por JOHN FREDDY BELTRAN RODRIGUEZ
“Hacerlo todo sin hacer nada” (J.J. Rousseau)
“El hombre no puede hacerse hombre más que por la educación, no es más que lo que hace de él. Y observamos que no puede recibir esa educación más que por otros hombres, que a su vez la hayan recibido también” Emmanuel Kant.
Philippe Meirieu explica en su libro “Frankenstein Educador” que muchas veces nosotros mismos queremos hacer un Frankenstein de la Educación, unas maquinas de conocimiento, y que a su vez esas maquinas luego lleguen a producir mas maquinas; no hay nada como el profesor que dedica su tiempo a formar, a enseñar a instruir personalmente a un niño o incluso a un adulto, pero que lo hace con dedicación y no como simplemente programando una computadora para que haga lo que se le ordena que haga, o no solamente como dando ordenes y esperando luego que las ejecute al pie de la letra, pero por su propia decisión.
El arte desde hace mucho tiempo ha jugado un papel muy indispensable en la tarea de educar; pero lamentablemente en nuestra época el arte ya no es tenido tan en cuenta como en otras épocas: en la edad medieval el arte era fundamental, al igual que en la antigua Grecia, en el antiguo imperio Romano también lo era, incluso estaba dentro de las áreas fundamentales que debía desarrollar el ser humano al igual que las matemáticas, la filosofía y la gimnasia; hoy en día el arte es un sistema de captura, es algo que simplemente lo usan para llamar la atención del estudiante o para simple y llana diversión; como artistas, docentes o alumnos, debemos estar dispuestos a romper esa relación que no contribuye en nada a la mejora de la educación, dar el paso para que el arte se tome en serio, pero primero hay que tomarlo en serio nosotros mismos.
Ahora bien, hay otro factor que lo nombra Philippe Meirieu para hacer el cambio, la transmisión de saberes no debe ser mecánica, pero ¿cómo luchar contra el sistema?, la única alternativa es el aula siempre viendo más allá de un plan de trabajo, de unos objetivos, viéndonos como seres.
Mierieu nos presenta varias “figuras” dentro de su libro, pero hay tres de ellas q me llaman la atención:
1- Pigmalión: que se traduciría de libro de la siguiente manera: Todo educador quiere dar vida a lo que fabrica. Las cosas se complican cuando el educador quiere “hacer al otro”, pero también quiere que el otro escape a su poder para que entonces pueda adherirse a ese mismo poder libremente. Quiere el poder sobre el otro y quiere la libertad del otro de adherirse a su poder.
2- Pinocho: “situarse en el yo” no es fácil, en especial si se es un títere, un objeto fabricado para ser manipulado. Pinocho, en realidad, está manipulado desde dentro. Es prisionero de él mismo. Está encerrado en un dilema infernal: “Dar gusto al otro o dárselo a uno mismo” Cuando sale del dilema se llega a la “voluntad”, ya no es un títere: ya no responde a las expectativas de los adultos, escapa de lo previsible, de lo que todos esperan.
3- Frankenstein: Fabricar un hombre y abandonarlo es correr el riesgo de hacer de él un monstruo. Si la criatura es un monstruo es porque ha sido abandonada por su padre. Nadie se ocupa de su educación, se comete el delito de confundir fabricación y educación.
A la hora de educar a un niño y educar a un adulto existen grandes diferencias, una de ellas es que el niño no puede elegir que quiere aprender, al niño debe rodeársele de un ambiente propicio donde este lo mas estimulado posible; a diferencia del adulto este ultimo si puede elegir que quiere aprender de acuerdo a sus intereses y a su escala de prioridades y valores, sus gustos y sus metas tanto a corto como a largo plazo.
Hay una frase del libro de Meirieu que me llama la atención y es aquella que dice: “El maestro no enseña lo que piensa sino lo que sabe, lo que ha recibido de otros maestros. Lo que hace que sea una cosa distinta de las opiniones es que lo sustenta una historia.” Y eso es muy cierto, muchas veces se ve profesores enseñando sus propias creencias, sus propios pensamientos que muchas veces no están sustentados en algo, sino en su propia mente, lo peor del caso es que quienes aprenden de él lo darán a conocer a otros y estos a otros mas, convirtiéndose así en una cadena de un saber ambiguo no comprobado y que puede hacer errar a muchos a la hora de ir a la práctica.
Como conclusión puedo decir que nuestra responsabilidad como docentes es:
“ir a la práctica, es decir, trabajar sin cesar sobre las condiciones de desarrollo de las personas y, al mismo tiempo, limitar su propio poder para dejar que el otro ocupe su puesto”. Philippe Meirieu
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