Las reflexiones del autor giran alrededor de los discursos
ilustrados sobre la población y la naturaleza americana,
para mostrarnos cómo las prácticas científi cas de las elites
criollas constituyeron poderosas formas de legitimación de
un orden natural y una jerarquía social. Así, Castro hace
evidentes las relaciones entre la autoridad epistemológica y
la diferenciación racial y social.
Estas refl exiones sobre poder y conocimiento son oportunas,
tanto para una mejor comprensión de la historia política
americana como de la historia de las ciencias en la
América española de fi nales del siglo XVIII e inicios del
XIX, en el periodo de la Independencia. Sus señalamientos
sobre el carácter político de los discursos ilustrados nos
permiten pensar de manera renovada el papel que jugaron
las elites blancas y los criollos en la construcción de las
nuevas naciones americanas. Tradicionalmente se ha visto
a la ciencia y a la Ilustración como formas de liberación
e, incluso, ha sido muy frecuente ver en la Ilustración el
germen de un pensamiento revolucionario y una causa de
la independencia política. El trabajo de Castro nos invita a
revisar estos supuestos.
El proyecto absolutista de los Borbones de crear un gobierno
imperial más efi caz, encontrará en las elites americanas
no sólo cierta resistencia, sino también poderosos aliados
que se vieron a sí mismos como los legítimos voceros de un
proyecto político de dominación blanca. El discurso europeo
de la pureza de sangre y aun las tesis europeas sobre la
infl uencia del clima sobre los seres vivos fueron apropiados
por la elite criolla y útiles en su empeño de diferenciación
sobre el resto de la población americana.
Uno de los campos científi cos en el que se hace más
evidente la relación entre saber y poder es en el de la salud,
ya que es en términos de prácticas médicas y políticas de
higiene y salubridad que se reconoce la autoridad europea
ya no únicamente sobre las almas, sino también sobre los
cuerpos. Así, la noción foucaultiana de la biopolítica es
utilizada por el autor para darle mayor fuerza a su tesis
central, a saber, hacer evidente la identidad entre los
discursos científi cos y coloniales.
Otro de los ejemplos tratados en el libro es el de la historia
natural, el problema de nombrar y clasifi car plantas y
animales. El uso de una nomenclatura de un sistema como
lo fue el del sueco Carlos Linneo, es una poderosa forma de
apropiación europea del resto del planeta, y la adopción de
éste por parte de los viajeros españoles y posteriormente de
naturalistas criollos contribuye a la integración de América
y todas sus criaturas dentro de un orden occidental, que de
manera radical y violenta excluye cualquier otro lenguaje y
cualquier otra manera de leer el orden de la naturaleza.
Además de las clasifi caciones y descripciones de la
población, de las ciencias de la salud o de la historia natural,
tal vez el campo científi co con una relación más directa y
explícita con la política es el de la geografía. Sin duda, aquí
también, como lo explica Castro, la búsqueda de un marco
de referencia absoluto, el punto cero, fue un cometido de la
Modernidad europea.
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