domingo, 13 de marzo de 2011


Cartografía y Ruta


La cartografía con todo el rigor que
implica el uso de instrumentos calibrados y de mediciones
astronómicas, hace posible la representación del territorio
dentro de un orden racional, en el cual el observador parece
desaparecer. Los criollos de la Nueva Granada muestran un
particular interés por la geografía; un caso notable es el de
Francisco José de Caldas, quien describe “los conocimientos
geográfi cos como el termómetro con el que se mide la
Ilustración…” y la “geografía económica” como “la base
fundamental de toda especulación política” (p. 248). De
hecho, el Semanario del Nuevo Reino de Granada, editado
por Caldas entre 1808 y 1810, dedica la mayor parte de
sus páginas al problema de la geografía del Virreinato. La
geografía económica, tal y como la entiende Caldas, es
inseparable del estudio del clima, de los recursos naturales
y de la población, tres aspectos claves para el gobierno y la
planeación.
El contenido político de la geografía es ilustrado por el
autor en referencia al tema de la población y su clasifi cación
jerárquica en relación con el clima, de tal manera que en
los discursos geográfi cos se hace visible una vez más el
esfuerzo criollo de distinción y diferenciación frente al resto
de la población.
Las tesis de reputados naturalistas europeos como las
de Buffon o De Paw suponían que el clima defi ne las
características físicas y morales de los seres vivos. El trópico
y sus excesos de calor y humedad producen animales y
hombres débiles y degenerados, de tal modo que para ellos
el “Nuevo Mundo” es visto como un continente inmaduro
y un lugar poco apto para la civilización. Los criollos de
la Nueva Granada, Caldas, Lozano Ulloa por ejemplo,
reconocieron la infl uencia del clima; sin embargo, al mismo
tiempo señalan con insistencia lo que los autores europeos
no podían reconocer, a saber, la diversidad climática del
continente americano y las diferencias de temperatura en
el trópico que varían con la altura y no con la latitud. Así,
en los Andes son las tierras altas y menos calurosas las
que permiten el fl orecimiento de la civilización. De manera
que gracias a las montañas, a su altura y a la diversidad
de climas en el Nuevo Reino de Granada, las mismas tesis
de autores como Buffón serán fundamentales en tanto
mecanismos de diferenciación racial y social.
Una consecuencia de enorme importancia en la construcción
de un punto de vista neutral, en el cual unos pocos pueden
proclamar la vocería de todos, es la consecuente negación
de otras posibles formas de conocimiento, de clasifi cación
y de nomenclatura del mundo natural y del orden social.
Es más: así como el imaginario blanco de pureza de sangre
se construye frente al otro, frente al mestizo, negro o indio,
la idea de un saber puro, racional y verdadero, sólo es
posible en la medida en que se contrapone a la diversidad
de opiniones “irracionales” que caracterizan al resto de
la población. La esencia de la identidad de la elite blanca
reside en la superioridad de sus conocimientos, en la razón.

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